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miércoles, 5 de noviembre de 2008
PASO A PASO
Paso a paso, punto a punto, Racing sigue engordando su promedio y cada vez se hace más real la posibilidad de alejarse de la promoción, una promoción que lo tuvo como principal protagonista en su última edición, donde frente a Belgrano de Córdoba tuvo que defender su lugar en primera división.
Al principio del campeonato “La Academia” se veía destinada a repetir el pasado, el fantasma del descenso asechaba más que nunca. Los jugadores de jerarquía como Facundo Sava, Adrián Bastia, Maximiliano Estévez, Reinaldo Navia se iban de la institución y no llegaban refuerzos. Los candidatos de renombre para reforzar el plantel se caían, y llegaban desconocidos como Adrián Lucero, Franco Pepino, jugadores que perdieron la categoría como Leandro González y Martín Wagner y por último el de más nombre, Pablo Luguercio. Y a su vez se promovieron de inferiores al plantel de primera división jugadores como Juan Ignacio Sanchez Zotelo, Lihue Prichioda y se consolidaron Franco Zuculini y Pablo Cavallero.
El torneo no empezó de la mejor manera para el equipo de Avellaneda, ya que en las primeras dos fechas cosechó dos derrotas.
El partido bisagra fue en la tercer fecha, cuando se jugo el clásico. Independiente venía como candidato al título y Racing candidato a la promoción, pero en el tiempo de descuento Franco Sosa clavó el empate para que delire toda la parcialidad “Albiceleste”.
Desde ese partido hubo un quiebre en la actitud de los jugadores, con más amor propio y entrega que juego, Racing empezó a cosechar puntos. Volvió a ganar de visitante luego de más de 40 partidos y sumó confianza.
Los juveniles se empezaron a afianzar y se les abrió el arco, acompañado del amor propio de los jugadores y la entrega se empezó a ver también un juego colectivo ordenado.
En la 8ª fecha visito el Monumental y se trajo un empate y remarcó el mal momento de la entidad de Núñez. También empató si diferencias con el puntero Tigre.
El mejor desempeño se vio en la 9ª fecha, cuando recibió en el “Cilindro” a Rosario Central. Partido clave para sacar diferencias de cara al promedio, y Racing aplastó.
“La Academia” jugó su mejor partido en toda la temporada y goleó a Central por 4 a 1, ese partido fue la expresión máxima del fútbol académico.
Muchos decían que después de San Lorenzo el equipo que mejor jugaba era Racing, y en la 11ª fecha se midieron. Y Racing dio el batacazo.
Venció al “Ciclón” por 2 a 1 y lo dejo en caída libre. (Después de ser puntero con 8 puntos de diferencia hoy comparte la punta con Boca y Tigre).
En las últimas dos fechas “La Academia” empató los dos encuentros, levantó un 0 – 2 en Sarandí e igualó sin diferencias como local frente al Vélez de Tocalli.
Si es de a tres mejor, pero un punto siempre suma, y más cuando tus rivales directos pierden.
Con esta actitud, con esta entrega, con el amor a la camiseta que muestran los juveniles, no hay dudas que Racing va por el buen camino, y así paso a paso, se podrá cantar: “La promoción, la promoción, se va a la…”
EL INFIERNO ESTA ENCANDECENTE
Boomp3.com

Independiente arde, Independiente esta en llamas, Independiente se prende fuego. Unas llamas que ni siquiera el bombero Santoro puede socorrer. Unas llamas que van más allá de cualquier bombero.
Ya se incineró Borghi, quien tuvo que dejar el cargo como DT con solo dos derrotas en el torneo, pero también solo dos victorias.
El presente de la entidad de Avellaneda atenta con quemar un ídolo más, es incierto saber hasta cuando podrá aguantar “Pepe” Santoro el mal funcionamiento del equipo, y un mal funcionamiento trae como consecuencia malos resultados, y malos resultados traen de la mano un cambio, y el cambio más fácil es el de el entrenador.
Independiente, quien inicio el campeonato como un fuerte aspirante al título, comenzó su caída futbolística en la tercera fecha cuando se enfrentó a un maltrecho Racing, un Racing que con más amor propio que fútbol logró quitarle el dulce sabor de la victoria y solo le dejo un ingrato empate en el tiempo de descuento.
Este partido marcó el rumbo de los dos equipos vecinos, pero esta no fue la única vez que se le escaparon puntos al equipo de Santoro, en la 11º fecha, de local y frente a Argentinos, cuando la hinchada local ya revoleaba buzos, camisetas y banderas como hélices sin control, cuando “Pepe” agitaba los brazos si parar pidiendo la hora (¿Se lo veía venir?), apareció a pura corajeada Andrés Romero y clavó el empate para que toda la paternal delire.
Y a la fecha siguiente frente a Tigre otra vez. Pero esta vez no le robaron una victoria, sino el empate. Iban 47 minutos del segundo tiempo y el partido ya estaba resuelto, era un empate clavado. Hasta que luego de un pase exquisito en el área chica apareció el ex Racing Carlos Luna para sellar la victoria del equipo de Cagna.
Contando el último empate como local frente a Godoy Cruz de Mendoza, de las 13 fechas que van del campeonato, Independiente consiguió tan solo 3 victorias, 6 empates y 4 derrotas. Una irregularidad que no merece. La gente de Independiente no merece que los jugadores que hoy visten la camiseta manchen la “Gigante” historia que tiene el club.
¿Dónde quedó el paladar negro? ¿Dónde está el buen fútbol que la gente del “Rojo” estaba acostumbrada?
Aunque este plantel de jugadores también tiene “Paladar negro”, y además son de raza, Ovejero alemán.

Independiente arde, Independiente esta en llamas, Independiente se prende fuego. Unas llamas que ni siquiera el bombero Santoro puede socorrer. Unas llamas que van más allá de cualquier bombero.
Ya se incineró Borghi, quien tuvo que dejar el cargo como DT con solo dos derrotas en el torneo, pero también solo dos victorias.
El presente de la entidad de Avellaneda atenta con quemar un ídolo más, es incierto saber hasta cuando podrá aguantar “Pepe” Santoro el mal funcionamiento del equipo, y un mal funcionamiento trae como consecuencia malos resultados, y malos resultados traen de la mano un cambio, y el cambio más fácil es el de el entrenador.
Independiente, quien inicio el campeonato como un fuerte aspirante al título, comenzó su caída futbolística en la tercera fecha cuando se enfrentó a un maltrecho Racing, un Racing que con más amor propio que fútbol logró quitarle el dulce sabor de la victoria y solo le dejo un ingrato empate en el tiempo de descuento.
Este partido marcó el rumbo de los dos equipos vecinos, pero esta no fue la única vez que se le escaparon puntos al equipo de Santoro, en la 11º fecha, de local y frente a Argentinos, cuando la hinchada local ya revoleaba buzos, camisetas y banderas como hélices sin control, cuando “Pepe” agitaba los brazos si parar pidiendo la hora (¿Se lo veía venir?), apareció a pura corajeada Andrés Romero y clavó el empate para que toda la paternal delire.
Y a la fecha siguiente frente a Tigre otra vez. Pero esta vez no le robaron una victoria, sino el empate. Iban 47 minutos del segundo tiempo y el partido ya estaba resuelto, era un empate clavado. Hasta que luego de un pase exquisito en el área chica apareció el ex Racing Carlos Luna para sellar la victoria del equipo de Cagna.
Contando el último empate como local frente a Godoy Cruz de Mendoza, de las 13 fechas que van del campeonato, Independiente consiguió tan solo 3 victorias, 6 empates y 4 derrotas. Una irregularidad que no merece. La gente de Independiente no merece que los jugadores que hoy visten la camiseta manchen la “Gigante” historia que tiene el club.
¿Dónde quedó el paladar negro? ¿Dónde está el buen fútbol que la gente del “Rojo” estaba acostumbrada?
Aunque este plantel de jugadores también tiene “Paladar negro”, y además son de raza, Ovejero alemán.
jueves, 16 de octubre de 2008
Brillará blanca y celeste...

Era el comienzo de 1900, el mundo estaba envuelto en los rápidos avances de la tecnología y de la ciencia, y la era del ferrocarril se había convertido en una realidad.
En plena etapa de desarrollo, el país recibía el nuevo siglo de pie, con Julio Argentino Roca como presidente de la Republica por segunda vez.
Por aquellos días la práctica de deportes en tiempos de ocio era cada vez más común. Entre esas disciplinas se encontraba el fútbol.
Era moneda corriente después de la jornada laboral ver partidos entre los trabajadores criollos contra equipos integrados en su mayoría por ingleses y con el tiempo estos jóvenes superon a sus “maestros” ingleses.
Pero hacía falta la creación de una institución que fuera pura y exclusivamente de fútbol. Fue así como un grupo de veintidós jóvenes encabezados por los hermanos Arturo y Zenón Artola decidieron fundar un “Club de fútbol”.
Las diferencias no tardaron en llegar y se terminaron dividiendo en dos grupos, por un lado “Colorados Unidos del Sud” (eran los disidentes) y por el otro lado quedó “Barracas al Sud”.
Esta decisión de emprender cada uno su camino no fue fructífera, ambos equipos volaban bajo, no podían levantar cabeza y fue por eso que el acercamiento entre ambos bandos no tardo en llegar.
El calor de las tardes de marzo de 1903 hacia que las tardes sean agobiantes, fue por eso que la reunión se pacto para la noche.
La amistad reinaba nuevamente entre los jóvenes y se juraron unir fuerzas para crear un club “grande”, estaba todo listo para que aquella noche del 25 de marzo de 1903 fuera única.
La elección del nombre fue todo un tema, dado que ninguno quería repetir el nombre de las entidades anteriores. Querían algo ingenioso, que sonara bien, que pegara fuerte y llamara la atención. Entonces, Germán Vidaillac, mostró una revista francesa de automovilismo y en su portada anunciaba una victoria con la palabra RACING.
Los muchachos aprobaron el nombre con unanimidad y a partir de ese momento nació el RACING FOOT BALL CLUB.
Era evidente que había que conseguir un predio donde los hinchas de Racing pudieran ver a su equipo con total comodidad. Fue así que se le otorgó en concesión el predio de la calle Colón y Alsina y fue ahí donde se levanto la primera casa del club y es el mismo terreno en donde hoy en día esta el gran estadio Presidente Juan Domingo Perón.
Racing Club estaba de pie, y comenzaba a dar sus primeros pasos firmes.
Luego de tener la casaca toda blanca, paso a ser negra y amarilla, después fue rosa y celeste y finalmente en 1910 adquirió los colores celeste y blanco, para nunca más abandonar.
Racing comenzó a ganar y ganar, demostrando que el equipo era casi invencible en su casa y cada vez se consolidaba más económica y socialmente.
Con semejante crecimiento los éxitos no tardaron en aparecer y fue así que la entidad recibió el apodo de “La Academia” luego de conseguir de manera consecutiva los títulos desde 1913 hasta 1919 (record) y además los de 1921 y 1925. Eran los tiempos de Ohaco, perinetti, Oyarzábal y el de Pedro Ochoa entre otros, quienes desplegaban un fútbol que daba cátedra.
Las primeras desazones llegaron en el profesionalismo, recién en 1949 logro conseguir el primer título profesional, pero se desquitó obteniendo consecutivamente el del 1950 y 51 (siendo el primer tricampeón del fútbol argentino) y otro más en 1961.
Pero el momento de más esplendor fue en el 66/67, donde dirigido por José pizzuti ganó todo. En 1966 se alzó con el título nacional y en 1967 obtuvo la Copa Libertadores de América y la Copa Intercontinental, luego de vencer al Celtic de Escocia con aquel recordado golazo del “Chango” Cárdenas.
Ese recordado equipo conocido como “El equipo de José” contaba con figuras como Alfió “Coco” Basile, Rubén “Panadero” Díaz, Agustín Cejas, Humberto “Bocha” Maschio, Perfumo, Cardenas, entre otros…
A partir de ese momento se creyó que Racing se podría mantener en el primer plano mundial. Pero no fue así, las gestiones de los años siguientes no fueron buenas, y con el pasar de los años las consecuencias se empezaron a notar y la situación del club empeoró hasta la década del 80 donde se toco fondo.
El glorioso Racing Club de Avellaneda perdió la categoría en 1983, y debió jugar dos años en la “B”. El tan ansiado ascenso llego en el 85 luego de vencer en la final a Atlanta.
Con un gran impulso anímico por el ascenso, lograron hacer campañas aceptables y pudieron mantener la categoría.
La mayor alegría de la década llego en el 88, de la mano del “Coco” Basile, pero esta vez como entrenador. Con un plantel lleno de nombres como Colombatti, Costas, Rubén Paz, Fillol, Fabbri, aquel equipo se alzó con la Supercopa, cuando venció como local por 2 a 1 al Cruzeiro, y logró empatar 1 a 1 en tierras brasileñas. Luego de 22 años el pueblo racinguista volvía a gritar campeón.
Pero los títulos en el ámbito nacional seguían sin aparecer y la década del 90 no iba a ser la excepción. Al contrario, “La Academia” sufrió penurias por graves problemas financieros, con políticos incompetentes al mando del club, Racing empezó un descenso institucional.
El mundo racinguista se vino abajo cuando el por entonces presidente Daniel Lalín a fines del 98 presentó la quiebra, ya que el club contaba con una deuda de 66 millones de dólares.
Por tal motivo el caso quedó a cargo del juez Enrique Gorostegui y club pasó a manos de la sindico Liliana Ripoll, quien a principios del 99 pronunció las tan recordadas palabras: “Racing Club asociación civil a dejado de existir”.
Estas palabras convulsionaron al país entero, Racing dejaba de existir y por eso no podía competir en el campeonato.
En la primera fecha del clausura 99 debía enfrentar a Talleres de Córdoba como local, pero debido a que Racing no existía el encuentro no se llevo a cabo, de igual manera las puertas del estadio se abrieron y el “Cilindro” se llenó con más de 40 mil personas cantando por un club que ya no existía.
Luego de marchas multitudinarias el caso llegó al Congreso donde se trato y se le otorgó un permiso especial para poder jugar. A la fecha siguiente una caravana de 20 mil personas emprendió viaje para Rosario, donde como el ave Fénix, Racing resurgiría de sus cenizas.
Entre caídas y levantas, con desempeños mediocres en lo futbolístico, y con un juez y una síndico (que nada sabían de manejar un club) al mando de la institución, Racing logro llegar al nuevo milenio vivo.
El cambio de siglo le trajo una brisa de aire nuevo a la institución, se propuso la intervención de una empresa y Racing fue el primer Club gerenciado de la Argentina, la salvación a todos los problemas había llegado.
Con un nuevo proyecto Racing empezó de a poco a levantar cabeza y en el torneo Apertura 2001 llegó lo tan ansiado. Para ese campeonato llegaron refuerzos de jerarquía como Gustavo Barros Schelotto, Gabriel Loeschbor, Gerardo Bedoya, Gustavo Campagnuolo. A su vez ya contaba con jugadores con un inmenso amor por la camiseta como son Claudio Ubeda, Adrián Bastia, José Chatruc y Diego Milito entre otros.
Ese equipo se caracterizo por el amor propio y la entrega dentro de la cancha, y fue así que paso a paso rompieron el maleficio de 35 años, y aquel recordado 27 de Diciembre del 2001 Racing volvió a gritar Campeón por séptima vez en su historia.
El encargado de hacer realidad el sueño racinguista, fue una persona que hoy está inmortalizada en una estatua, Reinaldo “Mostaza” Merlo.
Parecía que de la mano de la gerenciadora todos los problemas de Racing se habían solucionado, se había alcanzado la gloria y se pensó que ya nunca más se iba a volver a caer, pero como es el mundo de Racing esto no fue así.
El proyecto de gerenciar al club fue un desastre, además de la crisis política en la administración se vendieron promesas juveniles a muy bajo costo. Racing volvió a caer.
Tanto cayo, que el fantasma del descenso volvió a rondar Avellaneda y al finalizar el Clausura 07/08 Racing debió defender la categoría contra un Belgrano de Córdoba en la “Promoción”.
Con un empate en las sierras y una victoria en el “Cilindro” pudo mantener la categoría, pero esta situación dejo un saldo positivo, el fin de la gerenciadora.
Hoy en día “La Academia” esta resucitando nuevamente, un aire de alivio ronda Avellaneda, y promesas de bienestar inundan la institución. La reorganización esta llegando y a principios del 2009 y luego de 10 años, el pueblo albiceleste volverá a elegir a sus gobernantes.
Con una gran adhesión de hinchas seguidores a pesar tantas frustraciones, las ilusiones se renuevan cada año, y esta vez y para siempre Racing va a renacer para nunca más volver a caer.
En plena etapa de desarrollo, el país recibía el nuevo siglo de pie, con Julio Argentino Roca como presidente de la Republica por segunda vez.
Por aquellos días la práctica de deportes en tiempos de ocio era cada vez más común. Entre esas disciplinas se encontraba el fútbol.
Era moneda corriente después de la jornada laboral ver partidos entre los trabajadores criollos contra equipos integrados en su mayoría por ingleses y con el tiempo estos jóvenes superon a sus “maestros” ingleses.
Pero hacía falta la creación de una institución que fuera pura y exclusivamente de fútbol. Fue así como un grupo de veintidós jóvenes encabezados por los hermanos Arturo y Zenón Artola decidieron fundar un “Club de fútbol”.
Las diferencias no tardaron en llegar y se terminaron dividiendo en dos grupos, por un lado “Colorados Unidos del Sud” (eran los disidentes) y por el otro lado quedó “Barracas al Sud”.
Esta decisión de emprender cada uno su camino no fue fructífera, ambos equipos volaban bajo, no podían levantar cabeza y fue por eso que el acercamiento entre ambos bandos no tardo en llegar.
El calor de las tardes de marzo de 1903 hacia que las tardes sean agobiantes, fue por eso que la reunión se pacto para la noche.
La amistad reinaba nuevamente entre los jóvenes y se juraron unir fuerzas para crear un club “grande”, estaba todo listo para que aquella noche del 25 de marzo de 1903 fuera única.
La elección del nombre fue todo un tema, dado que ninguno quería repetir el nombre de las entidades anteriores. Querían algo ingenioso, que sonara bien, que pegara fuerte y llamara la atención. Entonces, Germán Vidaillac, mostró una revista francesa de automovilismo y en su portada anunciaba una victoria con la palabra RACING.
Los muchachos aprobaron el nombre con unanimidad y a partir de ese momento nació el RACING FOOT BALL CLUB.
Era evidente que había que conseguir un predio donde los hinchas de Racing pudieran ver a su equipo con total comodidad. Fue así que se le otorgó en concesión el predio de la calle Colón y Alsina y fue ahí donde se levanto la primera casa del club y es el mismo terreno en donde hoy en día esta el gran estadio Presidente Juan Domingo Perón.
Racing Club estaba de pie, y comenzaba a dar sus primeros pasos firmes.
Luego de tener la casaca toda blanca, paso a ser negra y amarilla, después fue rosa y celeste y finalmente en 1910 adquirió los colores celeste y blanco, para nunca más abandonar.
Racing comenzó a ganar y ganar, demostrando que el equipo era casi invencible en su casa y cada vez se consolidaba más económica y socialmente.
Con semejante crecimiento los éxitos no tardaron en aparecer y fue así que la entidad recibió el apodo de “La Academia” luego de conseguir de manera consecutiva los títulos desde 1913 hasta 1919 (record) y además los de 1921 y 1925. Eran los tiempos de Ohaco, perinetti, Oyarzábal y el de Pedro Ochoa entre otros, quienes desplegaban un fútbol que daba cátedra.
Las primeras desazones llegaron en el profesionalismo, recién en 1949 logro conseguir el primer título profesional, pero se desquitó obteniendo consecutivamente el del 1950 y 51 (siendo el primer tricampeón del fútbol argentino) y otro más en 1961.
Pero el momento de más esplendor fue en el 66/67, donde dirigido por José pizzuti ganó todo. En 1966 se alzó con el título nacional y en 1967 obtuvo la Copa Libertadores de América y la Copa Intercontinental, luego de vencer al Celtic de Escocia con aquel recordado golazo del “Chango” Cárdenas.
Ese recordado equipo conocido como “El equipo de José” contaba con figuras como Alfió “Coco” Basile, Rubén “Panadero” Díaz, Agustín Cejas, Humberto “Bocha” Maschio, Perfumo, Cardenas, entre otros…
A partir de ese momento se creyó que Racing se podría mantener en el primer plano mundial. Pero no fue así, las gestiones de los años siguientes no fueron buenas, y con el pasar de los años las consecuencias se empezaron a notar y la situación del club empeoró hasta la década del 80 donde se toco fondo.
El glorioso Racing Club de Avellaneda perdió la categoría en 1983, y debió jugar dos años en la “B”. El tan ansiado ascenso llego en el 85 luego de vencer en la final a Atlanta.
Con un gran impulso anímico por el ascenso, lograron hacer campañas aceptables y pudieron mantener la categoría.
La mayor alegría de la década llego en el 88, de la mano del “Coco” Basile, pero esta vez como entrenador. Con un plantel lleno de nombres como Colombatti, Costas, Rubén Paz, Fillol, Fabbri, aquel equipo se alzó con la Supercopa, cuando venció como local por 2 a 1 al Cruzeiro, y logró empatar 1 a 1 en tierras brasileñas. Luego de 22 años el pueblo racinguista volvía a gritar campeón.
Pero los títulos en el ámbito nacional seguían sin aparecer y la década del 90 no iba a ser la excepción. Al contrario, “La Academia” sufrió penurias por graves problemas financieros, con políticos incompetentes al mando del club, Racing empezó un descenso institucional.
El mundo racinguista se vino abajo cuando el por entonces presidente Daniel Lalín a fines del 98 presentó la quiebra, ya que el club contaba con una deuda de 66 millones de dólares.
Por tal motivo el caso quedó a cargo del juez Enrique Gorostegui y club pasó a manos de la sindico Liliana Ripoll, quien a principios del 99 pronunció las tan recordadas palabras: “Racing Club asociación civil a dejado de existir”.
Estas palabras convulsionaron al país entero, Racing dejaba de existir y por eso no podía competir en el campeonato.
En la primera fecha del clausura 99 debía enfrentar a Talleres de Córdoba como local, pero debido a que Racing no existía el encuentro no se llevo a cabo, de igual manera las puertas del estadio se abrieron y el “Cilindro” se llenó con más de 40 mil personas cantando por un club que ya no existía.
Luego de marchas multitudinarias el caso llegó al Congreso donde se trato y se le otorgó un permiso especial para poder jugar. A la fecha siguiente una caravana de 20 mil personas emprendió viaje para Rosario, donde como el ave Fénix, Racing resurgiría de sus cenizas.
Entre caídas y levantas, con desempeños mediocres en lo futbolístico, y con un juez y una síndico (que nada sabían de manejar un club) al mando de la institución, Racing logro llegar al nuevo milenio vivo.
El cambio de siglo le trajo una brisa de aire nuevo a la institución, se propuso la intervención de una empresa y Racing fue el primer Club gerenciado de la Argentina, la salvación a todos los problemas había llegado.
Con un nuevo proyecto Racing empezó de a poco a levantar cabeza y en el torneo Apertura 2001 llegó lo tan ansiado. Para ese campeonato llegaron refuerzos de jerarquía como Gustavo Barros Schelotto, Gabriel Loeschbor, Gerardo Bedoya, Gustavo Campagnuolo. A su vez ya contaba con jugadores con un inmenso amor por la camiseta como son Claudio Ubeda, Adrián Bastia, José Chatruc y Diego Milito entre otros.
Ese equipo se caracterizo por el amor propio y la entrega dentro de la cancha, y fue así que paso a paso rompieron el maleficio de 35 años, y aquel recordado 27 de Diciembre del 2001 Racing volvió a gritar Campeón por séptima vez en su historia.
El encargado de hacer realidad el sueño racinguista, fue una persona que hoy está inmortalizada en una estatua, Reinaldo “Mostaza” Merlo.
Parecía que de la mano de la gerenciadora todos los problemas de Racing se habían solucionado, se había alcanzado la gloria y se pensó que ya nunca más se iba a volver a caer, pero como es el mundo de Racing esto no fue así.
El proyecto de gerenciar al club fue un desastre, además de la crisis política en la administración se vendieron promesas juveniles a muy bajo costo. Racing volvió a caer.
Tanto cayo, que el fantasma del descenso volvió a rondar Avellaneda y al finalizar el Clausura 07/08 Racing debió defender la categoría contra un Belgrano de Córdoba en la “Promoción”.
Con un empate en las sierras y una victoria en el “Cilindro” pudo mantener la categoría, pero esta situación dejo un saldo positivo, el fin de la gerenciadora.
Hoy en día “La Academia” esta resucitando nuevamente, un aire de alivio ronda Avellaneda, y promesas de bienestar inundan la institución. La reorganización esta llegando y a principios del 2009 y luego de 10 años, el pueblo albiceleste volverá a elegir a sus gobernantes.
Con una gran adhesión de hinchas seguidores a pesar tantas frustraciones, las ilusiones se renuevan cada año, y esta vez y para siempre Racing va a renacer para nunca más volver a caer.
Avellaneda no tiembla, no late… ¡ARDE!

Como cada año que comienza aparecen nuevas ideas, se crean proyectos y nacen ilusiones. Es por eso que aquel 1º de enero de 1905, de la mano de un grupo de jóvenes (que integraban el Club Maipú Banfield) junto a otro nutrido grupo de jóvenes (eran empleados de la casa Ciudad de Londres) decidieron ser “independientes” y es así como le dieron vida a uno de los clubes más importantes de la Argentina.
El nombre “Independiente” fue propuesto por Rosendo Degiorgi, quien seria el primer presidente de la entidad.
En sus comienzos el club tuvo su cancha en Flores, en la Paternal, después se mudo a Palermo (donde hoy esta la de River), hasta que en 1907 consiguió un terreno en el Barrio Crucecita de Avellaneda, donde se afincó para siempre.
El toque de color lo dieron un grupo conocidos como “Los británicos”, quienes se unieron al club y le dieron un gran impulso al proponer una camiseta de color roja con cuellos y mangas Blancas (colores que hoy mantiene).
Recién en la década del 20 el equipo se afirmó, consiguiendo los títulos en 1922 y 1926 en la era amateur.
Algo por el que todo hincha de Independiente se siente orgulloso es que fue el primer equipo con estadio de cemento. La “Doble visera” abrió por primera vez sus puertas el 12 de abril de 1927.
El primer título conseguido en la era profesional fue en 1938, repitiendo la corana al año siguiente y una vez más en 1948.
La década del 50 no se caracterizó por la cosecha de títulos para la entidad de Avellaneda, recién en 1960 volvería a conseguir un campeonato. Pocos años después, Manuel Giúdice dirigió el equipo que engendró la mística ganadora, consiguiendo dos veces el campeonato y por primera vez en la historia la Copa Libertadores. Aquel equipo tan recordado estaba compuesto por: Santoro (le ganó el puesto a toriani); Ferreiro, Navarro, Maldonado, Rolan; Mura y Acevedo o Mori; Bernao, Suarez, Mario Rodríguez y Savoy.
En 1967 logró el primer título nacional, y en 1970 y 1971 consiguió el Metropolitano. Pero los títulos de 1977 y 1978 son muy recordados para el hincha de Independiente por tener la impronta de Bochini-Bertini, inclusos los títulos de la década del 80, que continuaban con la magia del “Bocha”.
El tiempo de revancha para la Copa Intercontinental (La había perdido en 1964 contra el Internazionale de Helenio Herrera) llegó en 1973, de la mano de un golazo del “Bocha” en la final contra la Juventus de Italia, y la corona se repitió pero esta vez de la mano de Percudani en 1984 ante el Liverpool de Inglaterra.
Las glorias continuaron en el 94 de la mano de Miguel Brindisi, el “Rojo” consiguió el Clausura, la Supercopa y la Recopa. De ese equipo sobresalió la creatividad de Garnero-Gustavo López, la efectividad de Uzuriaga-Rambert y el temperamento ganador de Perico Pérez.
Tras algunos fracasos en lo deportivo el último título conseguido fue el Apertura del 2002, aquel equipo dirigido por el “Tolo” Gallego se caracterizó por el buen rendimiento de Insua, Montenegro, la efectividad en la red de Silvera y la solidez en la defensa de Milito.
Con 14 torneos locales y 15 copas internacionales, Independiente es el club de “Glorias” como Arzenio Erico (293 goles), Bochini (638 partidos) Sastre, de la Mata, Seoane, Pavoni, Bernao, Gustavo López, Yazalde, Bertoni, Rolan, Hacha Brava Navarro, Bello y muchos más.
Es el verdadero “Rey de Copas”, por ser el primer argentino en lograr la Copa Libertadores de América y repetirla en siete ocasiones.
Actualmente esta pasando por una etapa de transición, donde la el ordenamiento institucional esta por encima de lo deportivo. Con un magnifico estadio en construcción y sacando jugadores de la cantera de la talla de Agüero, Ustari o Patricio Rodríguez no hay dudas que Independiente volverá a estar en los primeros planos del Fútbol nacional y mundial.
El nombre “Independiente” fue propuesto por Rosendo Degiorgi, quien seria el primer presidente de la entidad.
En sus comienzos el club tuvo su cancha en Flores, en la Paternal, después se mudo a Palermo (donde hoy esta la de River), hasta que en 1907 consiguió un terreno en el Barrio Crucecita de Avellaneda, donde se afincó para siempre.
El toque de color lo dieron un grupo conocidos como “Los británicos”, quienes se unieron al club y le dieron un gran impulso al proponer una camiseta de color roja con cuellos y mangas Blancas (colores que hoy mantiene).
Recién en la década del 20 el equipo se afirmó, consiguiendo los títulos en 1922 y 1926 en la era amateur.
Algo por el que todo hincha de Independiente se siente orgulloso es que fue el primer equipo con estadio de cemento. La “Doble visera” abrió por primera vez sus puertas el 12 de abril de 1927.
El primer título conseguido en la era profesional fue en 1938, repitiendo la corana al año siguiente y una vez más en 1948.
La década del 50 no se caracterizó por la cosecha de títulos para la entidad de Avellaneda, recién en 1960 volvería a conseguir un campeonato. Pocos años después, Manuel Giúdice dirigió el equipo que engendró la mística ganadora, consiguiendo dos veces el campeonato y por primera vez en la historia la Copa Libertadores. Aquel equipo tan recordado estaba compuesto por: Santoro (le ganó el puesto a toriani); Ferreiro, Navarro, Maldonado, Rolan; Mura y Acevedo o Mori; Bernao, Suarez, Mario Rodríguez y Savoy.
En 1967 logró el primer título nacional, y en 1970 y 1971 consiguió el Metropolitano. Pero los títulos de 1977 y 1978 son muy recordados para el hincha de Independiente por tener la impronta de Bochini-Bertini, inclusos los títulos de la década del 80, que continuaban con la magia del “Bocha”.
El tiempo de revancha para la Copa Intercontinental (La había perdido en 1964 contra el Internazionale de Helenio Herrera) llegó en 1973, de la mano de un golazo del “Bocha” en la final contra la Juventus de Italia, y la corona se repitió pero esta vez de la mano de Percudani en 1984 ante el Liverpool de Inglaterra.
Las glorias continuaron en el 94 de la mano de Miguel Brindisi, el “Rojo” consiguió el Clausura, la Supercopa y la Recopa. De ese equipo sobresalió la creatividad de Garnero-Gustavo López, la efectividad de Uzuriaga-Rambert y el temperamento ganador de Perico Pérez.
Tras algunos fracasos en lo deportivo el último título conseguido fue el Apertura del 2002, aquel equipo dirigido por el “Tolo” Gallego se caracterizó por el buen rendimiento de Insua, Montenegro, la efectividad en la red de Silvera y la solidez en la defensa de Milito.
Con 14 torneos locales y 15 copas internacionales, Independiente es el club de “Glorias” como Arzenio Erico (293 goles), Bochini (638 partidos) Sastre, de la Mata, Seoane, Pavoni, Bernao, Gustavo López, Yazalde, Bertoni, Rolan, Hacha Brava Navarro, Bello y muchos más.
Es el verdadero “Rey de Copas”, por ser el primer argentino en lograr la Copa Libertadores de América y repetirla en siete ocasiones.
Actualmente esta pasando por una etapa de transición, donde la el ordenamiento institucional esta por encima de lo deportivo. Con un magnifico estadio en construcción y sacando jugadores de la cantera de la talla de Agüero, Ustari o Patricio Rodríguez no hay dudas que Independiente volverá a estar en los primeros planos del Fútbol nacional y mundial.
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